Odio el coco.

Los cocos son el fruto más horrendo que he visto. Algunos árboles concentran agua dulce en sus frutos. Otros, como la palma de coco, simplemente concentran tierra y la envuelven en madera. Por eso el agua de coco sabe a tierra, y el coco, a madera. La madera no se come. Odio el coco.

Odio el pastel de zanahoria. Cuando se trata de hacer dulce algo que por naturaleza no lo es, las cosas salen mal. No se deberían hacer pasteles de verduras.

Odio el maldito pastel de tres leches. Odio los malditos pasteles mojados. Odio que le salga caldo a mi pastel.

No se deberían hacer pasteles de madera, ni de tierra, ni de verduras; mucho menos debería existir el caldo de pastel. Así no habría en mi vida tantos cumpleaños arruinados por pasteles que pretenden ser 'especiales', y terminan en el bote de la basura.

Odio los pasteles de madera, verduras y demás aberraciones.

Dapp

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